Nuestra Señora de Atocha, nuestra patrona

Bien conocida es la costumbre en las huestes cristianas en aquellos lugares donde les ganaban terreno a los musulmanes, que no era otra sino que allí donde éstos tenían una mezquita o mezquitilla de inmediato la convertían en iglesia o ermita para poder celebrar el culto cristiano.

Cuando estas mezquitas, por su estructura o antigüedad, no eran aprovechables, se derribaban y en su lugar se construían las citadas ermitas, según la importancia y el núcleo de población.

Algo de esto ocurrió en Santiago y Zaraiche (entonces conocido sólo por este último nombre). De aquella época, quizá reconstruida posteriormente, es la ermita que en esta pedanía existe, más conocida por el nombre de Ermita de Puche, situada en el carril del mismo nombre, que le viene dado por el asentamiento en aquel lugar de una de las más renombradas familias de siempre.

También y desde aquella época de la Conquista de Murcia se ha venido celebrando culto como patrona del lugar (que siglos después sería cambiada a otra advocación) a Nuestra Señora de Atocha.

Los moradores de aquellos lugares no deben olvidar lo que para Zaraiche significó esta ermita, así como para el mundo Cristiano.

La ermita, hasta finales del siglo XIX, estuvo haciendo de templo parcial y la antiquísima Virgen de Atocha fue su Patrona.

Para aquellas personas para quienes el nombre de esta imagen no les sea muy conocido, haremos un breve resumen de su historia extendida por todo el país.

Es preciso que mentalmente nos traslademos a Madrid, y allí vemos que, sorprendentemente, la capital de España cuenta con dos Patronas oficiales: una es la Virgen de la Almudena, Patrona de la Villa, y la otra es la Virgen de Atocha, que es la Patrona de la Corte. Aunque hay que añadir que "extraoficialmente", los madrileños sienten un especial cariño por la Virgen de la Paloma, Patrona de la villa de Manzanares.

La Virgen de Atocha, que se venera en su Real Basílica, según cuenta la tradición, fue una imagen traída por los discípulos de San Pedro desde Antioquía, siendo por tanto una de las pocas imágenes españolas a las que se les atribuye un origen apostólico.

Como vamos a poder comprobar estudiando la etimología de este nombre, existe una gran similitud, una serie de circunstancias que nos pueden ayudar a comprender el porqué de la devoción a esta imagen de Santiago y Zaraiche.

Hace ya varios siglos, los alrededores de Madrid estaban llenos de unas plantas muy parecidas al esparto, que se llamaban atochas. Como quiera que a la imagen de la Virgen que se venera en la Basílica se le rendía culto en una ermita que existía en aquellos campos, el pueblo comenzó a llamarla la Virgen de Atocha.

También hace muchos siglos, una buena parte de Zaraiche (precisamente aquélla en la que está construida la ermita), estaba cubierta de una espesa capa de atochas, incluso lo confirma el nombre de una de sus principales sendas, que se conoce como la de Atocheros.

En plan más riguroso, observamos que grandes historiadores opinan que "Atocha" viene del griego Teotokos, que significa "Madre de Dios". Precisamente, el antiguo manto de la Virgen tenía grabada la palabra Teotokos, y hoy mismo todavía se puede ver al pie de la silla o trono las letras T y O. Siendo a estos historiadores, fácilmente se puede deducir que de Teoteka se pasó a Toka, después a Tocha, para, al final, llegar a Atocha, al nombre por el que ya desde hace muchos siglos se conoce a la Virgen.

Pero el estudio de esta Imagen ha llevado a otros historiadores a defender la tesis de que Atocha es una corrupción de Antioquía (de donde se dice la trajeron los discípulos de Pedro). La verdad es que en defensa de estos últimos hemos de decir que existen documentos que titulan a esta Imagen como "Nuestra Señora de Antioquía". La palabra latina Antioquía fue abreviada por el pueblo de Antiocha, quedando finalmente en Atocha.

Pero sea cierta una u otra versión, para nosotros lo que verdaderamente cuenta es la antigüedad así como el amor que se siente en el pueblo cristiano por esta advocación de la Virgen.

No es difícil presumir, que dada también la antigüedad de la Imagen existente en Zaraiche, fue sin duda algún caballero de la Villa y Corte (o de Murcia) quien, con posesiones en estos parajes, gran devoto de aquella Imagen y ante un entorno parecido al del lugar donde en Madrid se le rendía culto, mandó edificar la ermita y entronizar en ella a Nuestra Señora de Atocha. No aventuramos que sea así, pero a falta de pruebas documentales de lo contrario, consideramos que es bastante verosímil.




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